Editorial

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CUBA EL BLOQUEO DE UN PARAISO
A 46 años de haberse impuesto el inhumano bloqueo económico de los Estados Unidos de América en contra de la República Socialista de Cuba, por enésima vez, la Organización de las Naciones Unidas exigió el cese inmediato de tan ignominiosa acción estadounidense, que ha mantenido al pueblo cubano expuesto a todas las insatisfacciones materiales imaginables. La exigencia para el cese del bloqueo yanqui en contra de Cuba registró 148 votos a favor y 4 en contra (USA, Israel, Islas Marshal y Palau), Iraq, El Salvador y Albania, no votaron.
Pero esta exigencia de la ONU planteada frente al Tío Sam, será como muchas otras: como una llamada a misa. La prepotencia de USA frente a la ONU se mostró también cuando unilateralmente y sólo con el apoyo de dos o tres de sus incondicionales, Mr. George Bush decidió iniciar su “guerra santa” en contra de los iraquíes, guerra que no ha cesado, pese al alto costo en dólares y en vidas de marines que han pagado los yanquis, autoproclamándose vigilantes de la democracia mundial.
Para las nuevas generaciones de mexicanos, valdría la pena recordar que durante 48 años, la pequeña isla caribeña de Cuba, proclamada, socialista y “territorio libre de América”, ha soportado un ignominioso “bloqueo económico” decretado por el Tío Sam. Hasta el derrocamiento del dictador Fulgencio Batista por las fuerzas revolucionarias que encabezó Fidel Castro. Cuba había sido un apéndice de los Estados Unidos. Capitalistas yanquis, eran dueños de los ingenios azucareros y de la tierra productora de caña, siendo Cuba la primera productora mundial de este dulce. Era también capitalistas gringos los propietarios de los principales comercios y de los numerosos cabarets de la Isla, considerada por muchos un prostíbulo al servicio de los norteamericanos, por su cercanía con Miami. Y los cubanos, hombres, mujeres y niños, estaban relegados al desempleo, al analfabetismo y a tolerar todas las iniquidades. Los gobiernos cubanos eran dóciles comparsas de los capitalistas norteamericanos.
Todo lo que se consumía en Cuba, era de origen yanqui: autos, electrodomésticos, alimentos enlatados, bebidas, ropa y calzado. Al declararse Fidel Castro socialista; luego del triunfo de la Revolución Cubana, los yanquis se encolerizaron.
Eran los tiempos del franco enfrentamiento entre capitalismo y socialismo. Y sin pensarlo mucho, decretaron un bloqueo económico en contra de Cuba.
El bloqueo sigue. Y aferrados a su prepotencia, los yanquis no acatan el mandato de la ONU para que esa regresión ignominiosa contra el pueblo cubano cese. Otra vez, el Tio Sam mostró que con y contra de la ONU, hace lo que se le pega la gana.