EL 2009, UN AÑO DE RETROCESOS PARA EL PAÍS.
El año que hoy concluye será
considerado en la historia, como
e l peor de una década que
afortunadamente termina, pero que
no nos permite abrigar esperanzas de
buenos augurios para el año que se
inicia, pues tal ha sido el retroceso que
está sufriendo el país que tardará no una
década, sino dos o más en reponerse de
tan severo quebranto.
Tratando de resumir tal desastre,
consideramos que un hecho concreto
marca el inicio de la crisis generalizada
que respondieron a intereses económicos
nacionales y extranjeros evitando que
llegara al gobierno de un representante de
la izquierda moderada, para lo cual contaron
con la complicidad de los monopolios
Televisa, TV Azteca, para imponer a otro de
la ultra derecha. Dividiendo sin remedio,
con su fraude, a la sociedad mexicana
como lo estuvo siglos atrás, y que dieron
sustento a los movimientos populares de la
Independencia, la Reforma y la Revolución.
Así las cosas, sin lograrlo, se declara la
guerra al crimen organizado, iniciando ésta
sin consenso alguno y consecuentemente
sin el respaldo de la ciudadanía lo cual
ha convertido al país en uno de los mas
violentos del mundo, en el que mueren
un promedio de 20 personas diarias y las
quejas de la ciudadanía se cuantifican
en miles en contra del Ejercito Mexicano
y la policía Federal. Naturalmente el
costo económico, social y moral ha sido
altamente cuantioso para la Nación.
Aquí en Michoacán se refleja este daño
principalmente en la industria Turística
que apenas empezaba a despuntar y en
la tensa relación de los gobiernos locales
con el de la federación.
Ante esta situación catastrófica debe
sumarse el derrumbe económico en
múltiples empresas que han cerrado sus
fábricas y comercios, provocando el mayor
desempleo de que se tenga memoria.
El propio Gobierno Federal contribuyó
al decretar Calderón la extinción de la
Compañía de Luz y Fuerza del Centro,
liquidando con ello a 44mil trabajadores
directos mas los indirectos, que suman
otro tanto.
A todo esto debemos sumar la pretensión
del presidente de privatizar el petróleo,
la energía eléctrica, la educación y salud
públicas, golpeando a las instituciones de
educación superior principalmente. Y, de
manera imperdonable sufre el campo un
total abandono. Otro golpe a la población
es el alza de los energéticos. Luz, gasolina
y gas, además de los productos de la
canasta básica.
Como era de esperarse ante este desastre
auspiciado por el gobierno, creció la
corrupción y la impunidad y no hay nada
ni nadie que detenga esta calamidad.
En México ya nadie estamos seguros de
nada, se vive con desasosiego ante un
porvenir incierto.
Por si todo lo anterior fuera poco, ahora el
ensoberbecido Clero Político, en abierta
rebeldía contra las leyes constitucionales se
lanza contra el Estado Laico, argumentando
faltas a la moral religiosa olvidando que
esa moral es limitada a los creyentes y que
las leyes constitucionales son incluyentes
a todos los mexicanos sin distingo alguno
de creencias religiosas.
De esta incertidumbre que hoy se vive
ante el futuro, no podemos esperar que
algo positivo venga del gobierno de la
nación, solo nuestro esfuerzo particular en
nuestras respectivas actividades puede, si
acaso, proporcionarnos algo del bienestar
que anhelemos. De manera que la fé
debe estar en nuestras propias fuerzas y
capacidades para salir adelante pero eso
si tener conciencia plena de que los males
que padecemos no son de la casualidad o
castigos de Dios, los responsables tienen
nombre y apellido. No lo olvidemos. |